TEATRO EN IRÁN


    Y. Arianpur
   Traducción de Leo Shann

En Irán, tanto el teatro como el hecho de escribir obras de teatro no cuenta con antecedentes tal y como se entiende en Europa, y desde tiempos remotos, el arte de la interpretación se basaba en obras de carácter religioso y pasión que se escenificaban los diez primeros días del mes de muharram. Shabihxaní o en lenguaje vulgar t´azieh es el nombre de la representación e imaginación de los sucesos de Karbalá. Estas tragedias religiosas son similares a las obras morales que se representaba en Europa durante el Medievo.
Desde hacía mucho, en Irán, junto a estas obras se daba un tipo de teatro nacional semejante a las representaciones circenses en las que tenían cabida los juegos y las cucamonas realizadas por los bufones en la corte y en los mercados.

Al mismo tiempo que interpretaban una serie de actos de equilibrismo, baile y cante, los artistas se burlaban de sus enemigos y la mayor parte de sus dulces palabras tenían un doble sentido con el que atacaban a los gobernadores, los dirigentes y hasta a los sacerdotes.

El dialogo de estas obras de humor no estaba escrito y su elección dependía del momento y del estado de ánimo de los actores y del público, y por lo tanto no se las puede considerar obras artísticas y literarias como tales.

Como consecuencia del aumento de las relaciones entre Irán y Occidente y el desarrollo de la cultura y la ciencia europea, poco a poco, el teatro alcanzó una posición más elevada; mientras que por otro lado decaía el esplendor del tazieh y se fortalecía el teatro cómico. De tal modo que los bufones imitadores que tan sólo tenían que hacer imitaciones, burlas y reír al rey y a su corte decidieron introducir en sus actuaciones un sabor critico sobre las personas y la sociedad.

Escribir obras en el sentido europeo de la palabra, comenzó en Irán con la fundación de Dar al-Funun y la traducción de obras de Molière. En el 1266 de la hégira, cuando se estableció Dar al-Funun por orden de Nasered-din Shah al noreste del palacio real, se construyó, en un lugar de esta institución, un gran sala con capacidad para cerca de 300 personas al estilo de los teatros europeos, pero por la oposición de los mulá (clérigos) no pudieron usarla durante mucho tiempo.

Unos años antes de la proclamación de la Constitución aparecieron grupos noveles de teatro en Tabriz y Rasht que estaban formados por intérpretes, hombres y mujeres armenios que llegaban de Gafgas; traían con ellos algunos textos teatrales en armenio y posiblemente representaban su traducción azerí junto con actores de la zona. Después de la instauración de la Constitución también se escribían textos imitando al antiguo teatro de Francia y los autores les incorporaban juegos y comedía.


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