HISTORIA DE LA LENGUA PERSA

Dr. Carlos G. Cereti

 

El grupo lingüístico iranio conforma una familia de lenguas genéticamente afines, derivadas del protoiranio y reconocibles por una serie de rasgos comunes a todas ellas. Se trata de lenguas pertenecientes a la rama indoaria de la familia lingüística indoeuropea. Hoy en día, las lenguas iranias se hablan en una vasta área geográfica que es tan solo ligeramente inferior en extensión al área total de las lenguas indoarias. Sin embargo, el numero de hablantes de las lenguas ira­nias es mucho mas reducido que el de las indoarias y se estima que puede ser del orden de 55 millones de hablantes, 37 de los cuales tienen como lengua materna el persa, 5 el kurdo, 1 el baluchi, 10 el pashtu, 500.000 el osetio y el resto otras len­guas minoritarias.
Los fronteras geográficas de las lenguas iranias están delimitadas al Noroeste por el osetio, que se habla en el Caucaso; al Oeste por el kurdo y el zaza, que se hablan en la región supe­rior del valle del Hufrates; al Sur por el baluchi, que se habla en Makran, y por el kumzari, uno de los dialectos del sureste ira­nio, hablado en la península de Musandam, en el actual Omán; y, finalmente, al Este por el sarikoli, idioma del Torkestan chino perteneciente al grupo conocido colectivamente como “len­guas del Parir”. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el periodo preislámico, así como durante los primeros siglos del Islam y hasta la expansión de los pueblos turcos, las lenguas iranias se hablaban en un territorio mas amplio, tanto en el norte del Mar Negro (lenguas escito-sármatas) como en el este, donde el sogdiaño se extendía hasta las fronteras de Mongolia.
El termino «lenguas iranias» me acunado por August Friedrich Pott en el año 1840 y utilizado simultáneamente por Christian Lassen1. El nombre de Irán, cuya etimología mas aceptada es Aryânâm (xšaθram) «dominio de los arios» > Erân (sahr) >Irân, ya había adquirido un carácter político a partir del imperio sasánida y durante el periodo islámico. Sin embargo, no fue hasta el año 1935 cuando adquirió el rango de designación oficial de un Estado, también para los gobiernos occidentales. Por ello, el uso del termino «lenguas iranias» para definir las lenguas y los dialectos hablados en un área mucho mayor que la actual Republica Islámica de Irán es considerado por algunos como inadecuado, principalmente por razones geopolíticas. No obstante, ninguna de las propuestas alternativas ha logrado el consenso2.
Habitualmente, las lenguas iranias se clasifican siguiendo dos criterios de ordenación: la distribución geolingüística y la época de los primeros testimonios que dan constancia de la existencia de la lengua.
Si se adopta un criterio histórico, la línea de separación entre lenguas iranias occidentales y lenguas iranias orientales coin­cide con la gran área escasamente poblada de los desiertos de Lut y de Kavir. Dentro de cada uno de estos dos grupos lingüísticos se puede diferenciar un subgrupo septentrional y otro meridional, si bien en el caso de las lenguas iranias orien­tales tan solo se han hallado testimonios del subgrupo meri­dional en la época moderna. Sin embargo, esta clasificación no es tan sencilla. En realidad, y a falta de nuevos materiales de investigación, para el periodo iranio antiguo es mas correcto hablar de una oposición entre persa y no persa; pero para el periodo iranio medio, gracias a un mejor conocimiento del bactriano -lengua irania oriental próxima al parto y al persa medio (pahlavi)- se ha hecho evidente que aun sin abandonar la clasificación tradicional, hay que suponer una continuidad lingüística de Este a Oeste, en la que las lenguas mas orienta­les se caracterizan por una morfología mas próxima a la de las lenguas mas antiguas. Además, tal y como veremos mas detalladamente, el mejor conocimiento de las hablas modernas revela que el cambio radical de la morfología, típico de las dos lenguas medioiranias occidentales y del que tenemos conoci­miento de primera mano, no me común a todas las lenguas iranias occidentales.
Generalmente, se identifican con el periodo iranio antiguo los siglos que abarcan desde los primeros testimonios del siglo VI a.C. - el texto mas antiguo escrito en una lengua irania es la inscripción de Darío en Bisotun, del 521-520 a.C.- hasta la caída del imperio aqueménida en el siglo IV a.C. Sin embar­go, al comparar las lenguas documentadas se puede deducir que el proceso de diferenciación del protoiranio se inicio muchos siglos antes.
Los primeros indicios del paso del periodo iranio antiguo al periodo iranio medio (siglos IV/III a.C.-VII d.C.) ya son perceptibles en las inscripciones aqueménidas más tardías, pero los testimonios más antiguos son las dos inscripciones de Khung-i Nouruzi (Khuzistan, Iran sudoccidental; h. 140 a.C.), que muchos consideran los documentos mas antiguos escritos en lengua parta -aunque están prácticamente recubiertas de heterogramas arameos-, anteriores incluso a los ostraka de Nisa (Turkmenistan) que en su mayoría pertenecen al siglo I a.C. De hecho, se discute si realmente estan escritas en parto o si se trata mas bien de una forma de arameo oriental tardío y corrompido. A este mismo periodo pertenecen las monedas del soberano Darew II, rey de Fars (Persia, siglo I a.C.), cuyas leyendas son consideradas mediopersas por parte de W. B. Henning3. Con la caída del imperio sasánida y la consecuente y progresiva expansión del islamismo, finaliza el periodo lingüístico iranio medio. Sin embargo, las lenguas medioiranias individuales se extinguieron primero en el mismo Irán y bastante mas tarde en las regiones fuera de Irán y en Asia central. Así nos encontramos con que los textos zoroástricos redactados en persa medio (siglos IX-Xd.C.) están escritos en un len-guaje arcaico por unos autores cuya lengua era sin duda más moderna; sin embargo, el archivo del soberano de Samarkan-da Dewashtich da fe de que al inicio del siglo V1I1 el sogdiano todavía era una lengua viva. ¿Y que decir de los principales documentos khoresmios, que muestran una lengua a punto de entrar en la fase neoirania pese a que fueron escritos en el siglo XII-XIII de nuestra era? De las lenguas iranias modernas solo el persa esta documentado, si bien ocasionalmente, a partir del siglo VIII d.C.
En el periodo iranio antiguo las dos lenguas mejor documentadas, el avéstico y el persa antiguo, conservan en los nombres, pronombres y verbos las estructuras del protoiranio y, si las comparamos con el védico, también las estructu­ras del indoiranio4. Por el contrario, en la fonética se registran desarrollos significativos, sobre todo en el persa antiguo.
Los primeros testimonios del persa antiguo son las inscripcio­nes realizadas durante el imperio aqueménida en muchos y muy variados materiales, pero principalmente en piedra. Las mas importantes son las inscripciones reales redactadas en el periodo comprendido desde Darío I (522-486 a.C.) hasta Artajerjes III (359-338 a.C.), sobre todo las de Darío y su hijo Jerjes (486-465 a.C.). Existen muchos otros testimonios lingüísticos cuya vastedad e importancia se debe a su estatus de lenguas imperiales, compartido sucesivamente por el persa antiguo y el medo. La más extendida fue la lengua elamita, representada concretamente por los miles de tablillas administrativas encontradas en los edificios conocidos como la Fortaleza y la Casa del tesoro en Persépolis, que nos han transmitido mas de 8.000 antropónimos (núms. cat. 127-129; il.9, pág. 40). Otros testimonies paralelos son los escritos en acadio, anatolio, arameo, hebreo, egipcio, griego y latín.
Sin duda alguna, la inscripción aqueménida más extensa, majestuosa y mejor conocida es la que Darío I mando realizar (il.2 pág. 22) a sesenta metros del suelo en la pared de roca cercana a la actual población de Behistún (Kurdistán, Irán occidental), que conserva el antiguo topónimo βαγαστανον (*baga-stâna- «lugar de los dioses») que nos ha llegado a través de Diodoro Siculo y Ctesias. Sus tres versiones en persa antiguo, neobabilonio y elamita, esta última repetida, narran la conquista del trono por parte de Darío y los acontecimientos del primer año de su reinado. Están dispuestas alrededor de un relieve que representa a Darío con un pie encima del cuerpo del destronado Gaumata y nueve rebeldes prisioneros al frente. También es importante la inscripción de conmemoración del rey lerjes, llamada «Daiva», sobre varias losas pre­cedentes de la Fortificación del Este, el cuartel general de la guarnición, junto a la Casa del tesoro en Persépolis (il. 8; num. cat. 112). Tres de estas losas nos han llegado en persa antiguo -una de ellas en elamita- y un cuarto ejemplar con texto babilonio. El pasaje más interesante narra la represión del culto de los daivas en uno de los pueblos sojuzgados. Es importante tener en cuenta que en las inscripciones aqueménidas mas antiguas la única divinidad mencionada es Ahura Mazda, y hasta el reinado de Artajerjes II (405-359 a.C.) no se mencionan otras dos divinidades: Anahita y Mitra.
La lengua avéstica debe su nombre al Avesta (persa medio: abestâg), el libro sagrado de los zoroástricos, cuya parte mas antigua, las Gathas, se atribuye a) propio Zoroastro. A diferencia de lo que sucede con el persa antiguo, los manuscritos del Avesta que se han conservado hasta nuestros días son relativamente recientes: los mas antiguos se remontan al sigloXIIId.C.
El Avesta, compuesto oralmente en una lengua particularmente arcaica a partir del siglo VI a.C. -si se acepta la datación más antigua de Zoroastro-, fue transmitido por escrito utilizando un alfabeto ad hoc. Se trata de un sistema de probable inspiración griega, compuesto por cincuenta y dos signos, quince de los cuales son vocálicos. Las letras son en parte inventadas, en parte derivadas del alfabeto pahlavi cursivo con algunas modificaciones; en tres casos coinciden con una forma más antigua del alfabeto pahlavi documentada en un salterio mediopersa encontrado en Turfan, mientras que para otros casos se baraja la hipótesis de un origen griego. Todavía se debate la fecha de la primera redacción del Avesta utilizando este alfabeto. Hay quienes -según la hipótesis formulada por K. Hoffmann y J. Narten, e inicialmente por el mismo W.B. Henning, que mas adelante cambio de opinión –sitúan esta primera redacción en el siglo IV d.C., más concretamente en el transcurso del largo reinado de Shapur II (309-379), un soberano que destaco por su ortodoxia religiosa; mientras que otros -como W.B. Henning en su conocida con­tribución al Handbuch der Orientalistik- se inclinan por una datación mas tardía: el siglo VI, durante el reinado de Cosroes I «Anushirvan» (531-578 d.C.)5- Recientemente, J. Kellens6 ha propuesto la hipótesis de que el Avesta tal como lo conocemos hoy en día podría haber sido redactado en el periodo islámico, cuando la comunidad zoroástrica tenia que dotarse de un libro sagrado para ser considerada ahl al-kitâb (pueblo del libra).
En el Avesta se pueden distinguir dos tipos de dialectos distintos, cuya diferenciación no solo es cronológica sino también lingüística. El avéstico antiguo es el utilizado para redactar las Gathas y otros textos breves, mientras que el avéstico reciente compone el resto del Avesta. La lengua del llamado Yasna «de los siete capítulos» (Haptanhaiti), redactado en prosa rítmica y coetáneo de las Gathas, presenta algunas peculiaridades que podrían hacer pensar en una variante dialectal ulterior. El Avesta que ha llegado a nuestros días y cuyas partes mas importantes son las Gathas, el Yasna Haptanhaiti (incluido en las Gathas), los Yashts, el Khorda Avesta-especie de breviario para los laicos en el que se incluye un numero variable de Yashts-, el Visperady el Videvdad, es muy diferente del Avesta sasánida descrito en los textos pahlavi. Este último se compo­ne de veintiún libros divididos en tres secciones: Gâhânig (gático), Hâda-mânsarig (ritual) y Dâdig (legal), cada una de las cuales incluía originalmente un texto en avéstico y un comentario en persa medio. El Avesta de nuestros días ha sido considerado tradicionalmente el descendiente directo del Avesta sasánida, lo que ha quedado de el tras largos siglos de aislamiento y exilio. Sin embargo, J. Kellens ha formulado recientemente la sugestiva hipótesis de que originariamente podría tratarse de dos obras diferentes: una, el Avesta actual, concebido originalmente para ser una especie de misal, y la otra, hoy perdida, pero descrita minuciosamente en los libros VIII y IX del libro en persa medio Denkard, “Actos de la Reli­gión” la cual se supone que comprende todas las escrituras canónicas de la iglesia zoroastrica7.
Si deseamos identificarlo con acontecimientos históricos, el período iranio medio abarca desde la caída del imperio aqueménida a manos de Alejandro Magno en el año331 a.C. hasta el triunfo de los árabes contra Yezdguerd III (h. 651 d.C.), que llevo a la gradual islamización de la totalidad del mundo iranio prácticamente. La unidad del iranio medio se produjo principalmente, tal como argumentó con extraordinario acierto W.B. Henning8, a través de la unidad del sistema de escritura derivado del arameo y utilizado en las cancillerias del imperio aqueménida. Pero los estudiosos no se han puesto de acuerdo en la interpretación del proceso histórico que condujo al nacimiento de los diferentes sistemas de iranio medio. El dato que mas caracteriza a los diferentes sistemas de escritura es el uso de «heterogramas», termino acunado por H.F. J. Junker en el año 19129 y que designa las formas graficas arameas utilizadas para escribir términos iranios. A veces integran «complementos fonéticos» para representar las categorías gramaticales de las diferentes lenguas iranias. Este sistema fue usado, entre otros, por el persa medio (pahlavi), el parto, el sogdiano y el khoresmio, mientras que el bactriano utilizaba casi exclusivamente caracteres griegos; y la lengua saka, el khontanes y el dialecto de Tumshuq están escritos en una variante local del alfabeto brahmi. El sistema heterográfico muestra un desarrollo independiente en cada una de estas tradiciones.
El paso del periodo iranio antiguo al iranio medio esta caracterizado por dos procesos fundamentales. Por un lado, un profundo cambio morfológico, especialmente en la morfología nominal; en este sentido, las lenguas orientales suelen ser mas conservadoras. Por el otro, se observa una evolución decisiva en la fonética, que presenta modalidades diferentes en cada una de las lenguas.
Las dos lenguas occidentales del periodo iranio medio están bien documentadas. El parto aparece documentado tanto en el periodo arsácida como en el sasánida. Entre los documentos del periodo arsácida, son especialmente importantes los ostraka -fragmentos de cerámica con inscripciones- encontrados en las excavaciones arqueológicas de Nisa, en el actual Turk­menistan. Son igualmente significativos y aproximadamente coetáneos de los ostraka de Nisa los tres documentos en pergamino dos en griego y el tercero, el mas reciente (del 53 a.C.), en parto- encontrados en Awroman (Iran occidental). Los tes­timonies mas importantes de la época sasánida son las versiones partas de las inscripciones reales, principalmente las de Shapur I en la Ka'abe-i Zardosht, en Naqsh-i Rustam (Fars, Sur de Irán; il. 10; pag. 42) y la inscripción de Narseh de Paikuli (Irak). También son muy importantes los fragmentos maniqueos encontrados en el transcurso de las cuatro expediciones arqueológicas de Turfan dirigidas por Grünwedel (1902-1903 y 1905-1907) y por Le Coq (1904-1905 y 1913-1914) en China y Asia central, entre los que cabe destacar los grandes ciclos de himnos Angad Rosnan y Huyadagman.
Entre las lenguas del periodo iranio medio, el persa medio documentado desde el siglo XI d.C., heredero del persa antiguo y predecesor del neopersa que actualmente se habla en Irán, Afganistán y Asia central, es el que dispone de un mayor numero de testimonios. Esta era la lengua empleada por los soberanos sasánidas en las inscripciones reales, de las que ya se han mencionado las dos más relevantes, y también por el sumo sacerdote Kerdir en sus propias inscripciones, cuya importancia es primordial tanto para conocer la historia de los primeros reyes sasánidas como para comprender la religión zoroástrica. Tal como se ha indicado anteriormente, los testi­monios más antiguos del persa medio se encuentran en las monedas de los soberanos de Fars (Persia) en el siglo I a.C. Se trata de textos breves, nombres y títulos, cuya pertenencia lingüística no resulta fácil de establecer -como en el caso de los documentos partos más antiguos, podría tratarse de arameo provincial-. Aparte de las monedas, también encontramos constancia del persa medio en sellos, cuños, pergaminos, ostraka y papiros, estos últimos fechados en 619-629 d.C., durante el breve dominio de Cosroes II en Egipto. Los textos maniqueos descubiertos en Asia central han sido fundamentales para un mejor conocimiento del persa medio. Se trata de sermones, textos dogmáticos e himnos atribuibles a Mani y a sus discípulos. El mas importante de estos textos, el Sabuhragan ([libra] para Shapur), cuya redacción se atribuye al propio Mani, se interpreto como una exposición de la doctrina maniquea destinada a Shapur I (241-272 d.C). En el monasterio de Bulayïq (Asia central, al norte de Turfan) se han encontrado dos manuscritos en persa medio cursivo, un salterio y un glosario, ambos conservados de forma fragmentaria y que junto con las inscripciones en cruces de la India meridional y las Tabula Quionensis dan fe del uso del pahlavi por parte de las comunidades cristianas. (Las Tabula Quilonensis se componen de varias planchas de cobre con un documento redactado en una lengua tamil; las firmas de la ultima pagina se han conservado en árabe, pahlavi y judeo-persa).
Los textos zoroástricos, escritos en su mayor parte durante los siglos IX y X de nuestra era, son de gran importancia para la comprensión de la historia religiosa del Irán preislámico. Si bien la mayor parte de estos textos fueron escritos en el periodo islámico y nos han llegado a través de manuscritos no anteriores al siglo XIV estas obras derivan en algunos casos de originales sasánidas e incluso a veces del canon avéstico. Entre los mas importantes cabe citar el Denkard, una verdadera summa de la religión, que conserva siete de los nueve libros originales; el Bundahishn, obra cosmogónica y cosmológica, también una derivación del Avesta; finalmente, el libra de leyes Madayan i Hazar Dadestan, el «libro de las mil resoluciones», tal vez el único texto pahlavi atribuible con seguridad al periodo sasánida.
De entre las lenguas medioiranias orientales, en primer lugar debe mencionarse el sogdiano, que durante muchos siglos fue una lengua franca en el tramo de la ruta de la seda que atraviesa Asia central hasta llegar al Turkestan chino. Es sobrada-mente conocido que el Asia central constituyo un verdadero crisol de lenguas, religiones, etnias y culturas diversas, por lo cual no debe sorprendernos que se conserven testimonios de la lengua sogdiana en diferentes alfabetos. El verdadero y único alfabeto sogdiano -utilizado por todas las comunidades religiosas aunque interprete exclusivo de los textos profanos y budistas- esta documentado en leyendas de monedas a partir del siglo II d.C. Los documentos esenciales mas antiguos son las «Cartas antiguas» descubiertas en la Gran Muralla China, entre Tunhuang y Loulan, fechadas en el siglo IV d.C. porW. B. Kenning10. Es importante destacar también un fragmento de la oración zoroástrica Ashem Vohu (la ley es el mejor bien), definida por I. Gershevitch11 como “genuine Old Sogdian of Achaemenian vintage” (genuino sogdiano antiguo de la época aqueménida), si bien se encontró en un manuscrito mucho mas tardío. Entre los textos profanos hay que señalar los del archive del soberano Dewashtich encontrado en el Monte Mugh y los numerosos grafitos encontrados recientemente en la región superior del curso del Indo. La interesante literatura budista consta en su mayor parte de traducciones del chino, pero el estilo vivaz de la Vessantara Jataka (una Jataka es la historia de una vida anterior de Gautama Buda) permite concluir que se trata de una reinterpretación local. Los maniqueos y los cristianos emplearon cada uno su propio sistema de escritura. Los maniqueos utilizaron un alfabeto propio, una variante del alfa­beto palmireno según modelos arameos, para redactar volúmenes que, desgraciadamente, nos han llegado en un estado muy fragmentario, mientras que los cristianos, cuyos textos han sido hallados en su mayoría en el monasterio nestoriano de Bulayïq, adoptaron el alfabeto siríaco. El único fragmento escrito en alfabeto brahmi se conserva en Berlín, en la colección de la Berliner Akademie der Wissenschaften.
La lengua del reino de Khotan, así como el dialecto más arcaico de Tumshuq, fue atribuida con razón a la población saka. Los documentos conservados pueden datarse en su mayor parte entre los siglos VII y XI d.C. y son de temática budista, cosa que no debe de sorprendernos puesto que precisamente en ese periodo Khotan fue un centra de estudios budistas que gozaba de gran reconocimiento. La mayor parte de los docu­mentos fueron encontrados en monasterios dentro de las fronteras del reino o en las cuevas de Tunhuang. Todos están escritos en variantes centroasiáticas del alfabeto brahmi y la mayoría son «manuscritos pothi» o rollos chinos. (Los «manuscritos pothi» están formados por hojas alargadas, escritas por ambos lados y sujetas por un cordón introducido a su vez por unos orificios). Más adelante se encontraron también algunas inscripciones en madera y en pinturas murales.
El khoresmio, que se hablo hasta el siglo XIV d.C. en las regiones al este del mar de Aral que atraviesa el Amu Darya (Oxus), se conoce gracias a un pequeño numero de monedas, inscrip­ciones y documentos sobre madera o cuero de las que solo algunas son datables aproximadamente en los siglos III-II a.C. Por otra parte, el khoresmio se ha encontrado también, ya en pleno periodo islámico, en la versión interlineada de una obra de az-Zamaxshari, Muqaddimat al-Adab Introducción a la literatura»; 1135 d.C.), que se conserva en un manuscrito de Konia (Anatolia); se añaden las glosas encontradas en otros dos manuscritos de la misma obra, así como las glosas agregadas a la Qunyat al-munya «La obtención del objeto del deseo» por az-Zahidi y a la Yatimad-dahr«La singularidad de la época» por at-Tarjumani en el siglo XIII d.C.; por ultimo, el material, a menudo incoherente, que nos ha sido transmitido por el sabio árabe al-Biruni (+ haciael 1050). Las primeras fuentes se consideran khoresmio medio y las ultimas, khoresmio tardío.
La lengua en cuyo estudio mas se ha avanzado en los últimos años es sin duda el bactriano, que fue el idioma del imperio Kushan y cuyo uso se extendió desde Asia central a la India. Entre los primeros testimonios del bactriano se encuentra la breve ins­cripción trilingüe de Dasht-e Nawur y la de Surkh Kotal, en el actual Afganistán, que datan de la época del rey de Kushan Vima Takto (siglos I-II) o de Kanishka I (siglos II-III). Al comienzo del reinado de Kanishka I, el bactriano reemplaza al griego en las monedas de los reyes de Kushan. A lo largo de estos últimos años, el patrimonio de documentos en bactriano ha crecido notablemente, lo que facilita una mejor comprensión de esta lengua. Especialmente importante es la inscripción de Rabatak en Afganistán, recientemente publicada por N. Sims-Williams, y una serie de documentos económicos en cuya edición esta trabajando el mismo autor12.
El estudio de las lenguas y de los dialectos neoiranios occidentales muestra que el iranio occidental no siempre ha perdido gran parte de su morfología flectiva. En otras palabras, que en el grupo neoiranio occidental existe una variedad lingüística comparable a la del grupo iranio oriental, lo que a su vez demuestra que, como en el caso del iranio oriental, se impone la hipótesis de una variada familia lingüística irania occidental como substrato de la situación actual. Por lo que respecta a las lenguas iranias orientales, G. Morgenstierne ha identificado el grupo compuesto por el parachi y el ormuri, dos lenguas residuales habladas en Afganistán -y en el caso del ormuri, también en Pakistán-, como un subgrupo del grupo iranio oriental meridional, restableciendo una especie de simetría con el iranio occidental13.
Ninguna de las lenguas iranias modernas es descendiente directa de una lengua medioirania, asi como ningún idioma medioiranio desciende directamente de un habla irania antigua. Sin embargo, existen grandes afinidades, como las existentes entre el sogdiano y el yagnobi, lengua que aun se habla en la región superior del río Yagnob (en el actual Tayikistán), o el asombroso parecido entre el persa antiguo, el persa medio y el neopersa: estas tres lenguas -que, según G. Windfurhr14, podemos definir como pertenecientes a una misma unidad sociolingüística basada en los dialectos del Fars- han disfrutado del estatuto de lenguas dominantes. Si se suma el hecho de que el neopersa se encargó además de la expansión del Islam hacia Oriente, el resultado es que se adoptaron rasgos y vocabulario de las lenguas dominantes.
El persa es la única lengua neoirania que dispone de una larga tradición literaria. Los hallazgos15 más antiguos son en judeo-persa y datan del siglo VIII. La poesía, según lo narrado en el Tarix-i Sistan «La historia de Seistan», surgió en el 865 d.C. en la corte safavida y experimento una edad de oro en las regiones orientales a partir del siglo X. Finalmente, cabe destacar la importancia del persa no solo para la transmisión del Islam sino también como lengua cortesana y culta en tierras extranjeras: no hay mas que pensar en el uso que la dinastía Moghol dio a esta lengua en la India hasta el siglo XIX.
1 Cf. Schmitt, R.: Einleitung, en: Compendium Lin-guarum Imnicarum, ed. por Schmitt, R., Wiesbaden 1989, 1.
2 Hntre otras: “iranic” (lingüístico) frente a «iranian» (politico) utilizada por Morgenstierne, G.; «Langues irajio-aryennes* propuesta por Lazard, G.; «arianisch» retomada recientcmente por Davary, Dj. Cf. Schmitt 1989 (cit. n. 1), 2 ysig.
3 Henning, W. B.: Mitteliranisch, en: Handbuch der Orientalistik, I. Abt., IV. Bd.: Iranistik, 1. Abschnitt: Linguistik, Leiden-Colonia 1958, 25.
4 Téngase en cuenta que en este aspecto la morfología del avéstico, especialmente del gático. es mucho más arcaica que la del persa antigüo.
5 Hoffman, K. y Narten, ].: Der sasanidische Archety-pus. Untersuchungen zu Schreibung und Lautgestalt des Avestischen, Wiesbaden 1989,34, con bibl.; Hen-ning, VV. B.: The Disintegration ofAvestic Studies, en: Transactions of the Philological Society 1942, 44; Henning 1958 (cit. n. 3), 52.
6 Kcllens, ).: Considerations sur I'histoire de I'Avesta, en: fournal asialique 286, 1998, 488.
7 Kellens 1998 (cil. n. 6), 477 y sigs.
8 Henning 1958 (cit. n. 3), 58 y sigs.
9 Junker, H.F.J.: The Frahang i Pahlavtk, Heidelberg 1912, 12 y pdssim.
10 Henning, W. B.: TheDateof the Sogdian Ancient tet­ters, en: Bulletin of the School of Oriental and Afri­can Studies 12, 1948,601-615.
11 Gershevitch, I.: Appendix, en: Sims-Williams, N.: The Sogdian Fragments of the British Library, en: Indo-Iranian Journal 18, 1976, 82, pag. 43-82.
12 Algunos importantes aniculos sobre el bactriano de publication reciente son: Sims-Williams, N. y Cribb, J.: A New Bactrian Inscription oj'Kanishka the Great, en: Silk Road Art and Archaeology 4, 1995-1996, 75-142; Sims-Williams, N.: New light on ancient Afgha­nistan: the decipherment of Bactrian (SOAS - An inaugural lecture delivered on 1 February 1996), lon-dres 1997; Sirns-Williarns, N.: further notes on the Bactrian inscription ofRabatak, with an Appendix on the names ofKujula Kadphises and Virna Taktu in Chinese, en: Proceedings of the Third European Conference of Iranian Studies, patte 1: Old and Mid­dle Iranian Studies, ed. Sims-Williams, N., Wiesba­den, 1998, 79-79: Sims-Williams, N.: From the Kits-han-Shahs to the Arabs, New Bactrian Documents Dated in the Era of the Tochi Inscriptions, en: Coins Art and Chronology, ed. Alram, M. y Klimburg-Sal-ter, D.E.,Vienal999.
13 Morgenstierne, G.: Report on a linguistic mission to Afghanistan, Oslo 1926, 18-39.
14 Windfuhr, R: New Iranian f&nguages: Overview, en: Compendium Linguarurn Iranicarum, ed. por Schmift, R., Wiesbaden 1989, 248.
15 En este caso se trala de las inscripciimes de Tang-i Azao en Afganistan (752-753 d.C.] y de los fragmen-tos de Dandan-Uiliq, en Khotan.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Hay tres obras que constituyen los tres hitos fundamentales de la investigación en el ámbito de las lenguas iranias y de las cultura irania:
En los años a caballo entre el s. XIX y el XX tuvo lugar la publicacion del Grundriss der Iranischen Philologie, ed. por W. Geiger y E. Kuhn, vol. I: Sprachgeschichte, Estrasburgo 1895-1901, vol. II: Literatur Geschichte und Kultur, Estrasburgo 1896-1904, una obra ya anticuada pero todavia insustituible por su riqueza de material, especialmente por los articulos de Chr. Bartholomae dedicados al periodo mas antiguo, de C. Salemann sobre el persa medio y de R Horn sobre el neopersa, que son insustituibles.
Despues de la segunda guerra mundial aparecieron los dos volumenes del Handbuch der Orientalistik dedicados a los estudios iranios: Handbuch der Orientalistik, dep. I Der nahe und der mittlere Osten, vol. IV Iranistik, Apartado 1 Linguistik, Leiden-Colonia 1958; Apartado 2 Literatur, Leiden-Colonia 1968. Es de especial importancia el volumen dedicado a la lingiiistica, con contribuciones de K. Hof&nann sobre el iranio antiguo, de H.W. Bailey sobre las lenguas saka, de G. Morgenstierne sobre las lenguas neoiranias y de W. Lentzt sobre el neopersa; pero principalmente por el insustituible articulo sobre el iranio medio de W.B. Henning, donde se expo-nen y sistematizan los resultados de las investigaciones sobre el iranio medio pos-teriores a los descubrimientos de la primera mitad de siglo. Hay que tener en cuen-ta que en el periodo de la publication del Grundrisstan s61o se conocia una lengua medioirania y que solo transcurridos poco mas de cincuenta años nuestros cono-cimientos aumentaron hasta el punto de permitir la description de las seis lenguas medioiranias conocidas hoy en dia. En este caso, el bactriaño es una exception, pues se esta acabando de descifrar precisamente en la actualidad.
La description mas completa y actual de las lenguas iranias es el Compendium Linguarum Iranicarum, ed. por R. Schmitt, Wiesbaden 1989, en la que ban cola-borado los mejores especialistas contemporaneos. Para quien desee una descrip­tion mas agil, pero tambien detallada de las lenguas iranias, le sugerimos R. Schmitt, Die iranischen Sprachen in Geschichte und Gegenwart, Wiesbaden 2000, basado en el Compendium Linguarum Iranicarum; esta obra ya fue publicada anteriormente de forma diferente en la revista Spectrum Iran y cuya bibliografia ha sido debidamente actualizada.